Un idiota, un incapaz, un inútil…son
el tipo de lindezas que suelo dedicarme al pensar en mi situación personal-laboral. Me veo inferior a la mayoría de mis conocidos y todo se debe a que ellos trabajan y yo no. Y no debería de ser
así, ¿verdad? (¿o sí?)...
Me he auto convencido de que soy un mierda, de que lo que he
estudiado no sirve para absolutamente nada, de que fue un capricho, un
canto al viento, un brindis al sol… Lo único que sirve son las ciencias puras y
si no sirves para eso, estás fuera del mundo (laboral, real, como sea que
quieras llamarlo). La sensación que tengo es que me he perdido mientras
intentaba llegar a la madurez, pero no sé dónde ni cuándo ni si seré capaz de
llegar a encontrar el camino otra vez. No sé quién diseñó el sistema en el que vivimos, pero
me quito el sombrero ante semejante maestría. No sólo se impone que trabajes
hasta determinada edad, si no que te hacen desear formar parte de ello y querer
trabajar con todas tus fuerzas (yo el primero, que conste). ¡Maldita sea mi estampa!
"¿Historia? Pero eso sólo se estudia si quieres ser profesor, ¿no? O
quizá para ganar alguna partida de Trivial"…Ja-ja-já, querido amigo, ja-ja-já. Afortunadamente, la gente que me rodea me hace ver que no soy tan malo y que soy, al menos, tan apto como los demás para ganar dinero a costa de perder años de vida. Menos lamentación, un pelo de autoestima y ¡listo de papeles!