lunes, 22 de octubre de 2012

Pirata emocional

El último alma humana seguía buscando, infatigable, desesperadamente. La soledad emocional a la que se hallaba sometida la estaban dejado yerma, inútil para la vida. Quería algo más que esos borregos autómatas con los que se cruzaba a diario...y lo había encontrado. Había durado lo que un suspiro, pero dos ojos verdes le habían dicho que no se equivocaba, que su búsqueda no era infructuosa. Su afán por no conformarse, por seguir aprendiendo eran compartidos...La noticia le pilló por sorpresa, pero sabía que tendría que volver, día tras día, a aquella anodina estación buscando ese tesoro de esmeraldas que le habían hecho volver a ser un pirata emocional...