martes, 21 de junio de 2011

Clichés



Los utilizamos tan asiduamente para salvar cualquier situación incómoda, que ya ni nos ruborizamos lo más mínimo por su excesivo uso. Quiero creer que detrás de la mayoría de ellos, hay un poso de sabiduría, de experiencias generacionales previas, de cultura general (¡qué gran cajón de sastre!), pero temo ser un ingenuo.

Ser joven te hace ser, inevitablemente, “un imberbe, un niñato, que no sabe nada de la vida”. Una frase antigua como el mundo. Lo mínimo, si eres un pimpollo, es que tus opiniones (y/o ideas) sean puestas en cuarentena hasta que alguien cabal, sensato, en definitiva maduro, dé su beneplácito. Lo cierto es que “los jóvenes hoy en día son unos tiranos. Contradicen a sus padres, devoran su comida, y les faltan al respeto a sus maestros.” Lo dicho, no hay nada que hacer, es el desastre, una generación perdida, ... Curioso que la frase sea de Sócrates (siglo V a.C.).

Lo peor es que la situación no termina de arreglarse cuando llegas a la vejez. Con esta lógica de, a mayor edad, mayor experiencia y sabiduría, cuando uno llega a anciano, debería de mostrarse un respeto casi reverencial por la persona. Pero no, resulta que una vez están ahí, ya nadie les escucha. Les hacemos creer que su tiempo ya ha pasado. “Chochea”, decimos. ¡Olé! Claro que sí. Otra de nuestras perlas. Les apartamos y los llevamos a los asilos para que “estén con gente como ellos”. Eso sí, una vez ya no están con nosotros nos encanta recordarlos, loarlos.

En fin extraño cuanto menos.


sábado, 11 de junio de 2011

De Liebres y testimonios

Hoy he visto una liebre correr por un campo cercano a mi casa. De hecho no corría, más bien trotaba de manera un poco torpe, casi cómica (imagino que tener las patas traseras desproporciondamente grandes no ayuda demasiado).Tenía la cámara a mano, lista para fundir a fotos al pobre bicho, pero me lo pensé mejor y me limité a mirarla con atención. Me dije a mi mismo que hay momentos que hay que vivir, sentir, disfrutar. No hace falta documentar, fotografiar o plasmar por escrito todo lo que pasa en la vida.

viernes, 10 de junio de 2011

Fronteras

El paso de la frontera entre Grecia y Turquía tiene aroma antiguo. Alambradas, focos, armas, soldados,...para la mayoría de los europeos, afortunadamente, son cosas que pertenecen a un pasado algo lejano ya, oscuro, nebuloso cuanto menos. Doy gracias (no sé a quien, pero las doy) de poder moverme libremente, de olvidarme de aduanas, pasaportes, visados y revisiones de equipaje. Y agradezco todavía más, lograr (en contadísimas ocasiones) dejar de ser turista y sentir que no eres un extraño.