Me gustaría ser capaz de soltar una diatriba sobre tan laureada época de nuestra historia, pero me conformaré con hacer que esta, mi, pequeña aventura vuelva a la vida con mayor fuerza que la primera vez. Todavía me mantengo en pie, con la capa puesta y la espada bien firme. Batallando, guerreando más bien contra todo, todos y, especialmente, contra mí.
No puedo dejarlo. No hasta que me halle en paz. Da igual que me duela el cuerpo. No importa si mi mente suplica tranquilizarme y pensar sobre ello. Hoy día no me puedo permitir el lujo de quedarme quieto. Si eso sucede, me quedo fuera del juego.
Rabia, frustración, impotencia,...todas se alían contra mí. Incluso Parménides ha querido minar mi voluntad. Da igual. He vuelto.
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