Esta entrada la voy a hacer porque estoy asustado de mi mismo. Siempre he sido un descreído con la tecnología y ahora me descubro sentado en una ventana de una sucursal de Banesto (si aquel banco donde Mario Conde hizo alguna que otra trastada), en la rotonda de Cuatro Caminos escribiendo en una superchería que llamamos smartphone...
Sólo estoy retomando el hábito. Me cuesta muchísimo escribir, siempre encuentro una excusa para no hacerlo: que si tengo que buscar trabajo, mecanografíar, leer, ver películas en inglés,....qué desastre.
Será de las pocas entradas que escriba según vaya viendo las cosas, pero justo enfrente hay un señor que rondará los 70 sentado en un banco, apoyado en su bastón y observando a la gente. No tiene prisa (no como el resto de nosotros) y en cierto modo me está dando mucha envidia....es la tranquilidad en persona...jojojojo...Acaba de ver un bebé y se ha quedado mirándolo con interés...Cuánto sabrán los mayores de todo y que poco los escuchamos...en fin, así somos y seremos....
Mañana volveré a el estilo habitual y me temo que será una entrada viajera...¿por qué no?...
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