Aquí va otro fascículo del
serial keniano...
En julio seguimos con
las salidas lejos de Nairobi: primero fue una reserva privada llamada Ol
Pejeta (en la que tocamos al rinoceronte Baraka), luego nos acercamos a las
faldas del Monte Kenia (donde una familia de 50 babuinos se nos acercaron
peligrosamente) y lo último fue volver por Naivasha (para bañarnos en cascadas
de agua hirviendo)... Como veis, un poco de todo.
Y bueno, tuvimos la (esperada) segunda
visita... ¡mis progenitores! Los pobres vinieron cargados como mulas de comida
(lomo, queso, jamón serrano), ropa y libros,... ¡pero os podéis imaginar cómo
se agradece! Aprovechando su visita, fuimos a Masai Mara por primera vez y,
francamente, mereció mucho la pena. De las reservas animales en las que he
estado, es la que más se acerca a la idea que uno tiene de hacer un safari por
África: sabana, sol, hierba alta, miles de animales, ... Es cierto que estaba
lleno de turistas (nosotros entre ellos, claro), pero fue espectacular: leones
copulando (sí, me he vuelto fino), ñus cruzando el río Mara entre hipopótamos y
cocodrilos, un guepardo jadeante porque acababa de cazar a una gacela, manadas
de búfalos, elefantes, jirafas,... En fin, creo que os podéis hacer una idea. De vuelta en Nairobi, aprovecharon para
conocer un poco la ciudad y hacerse una idea del tipo de vida que llevamos
aquí. Quedaron más que encantados, así que ya sabéis, se ha abierto la veda.
Todo aquel que quiera visitarnos, que empiece ya a reservar fecha....
Cambiando de tercio, la semana pasada, el
nuevo analista de la oficina, me habló de la existencia de empresas que diseñan
estrategias de negocio para la "base de la pirámide". Con este
término se refieren a las personas que ganan un dolar (o menos) al día. Las
compañías piensan: "Bueno, si hay 4.000 millones de personas que ganan esa
cantidad, hay 4.000 millones de dólares que cada día buscan dueño".
Tela marinera. Bueno, pues me habló de un proyecto que están
pensando implantar por aquí. Se trata de vender bolsas que biodegradan las
deposiciones en barrios donde sólo hay un baño por cada mil habitantes. Cada
una de estas bolsas cuesta 10 céntimos (el 10% de lo que ganan), pero aún así
la gente las compra. Increíble...
Por último quería hablaros de la cantidad de
ropa que se vende por la calle. Puedes encontrar todas las marcas imaginables:
Armani, Dolce & Gabbana, Gucci, Levi's, .... Nada nuevo si se tratase de
imitaciones, pero lo extraño es que son auténticas. Se trata de ropa de segunda
mano. Sí, la teoría que manejamos es que la ropa proviene de donaciones de
países del primer mundo y que aquí se revende. Ojo que igual
tengo alguna vieja camiseta vuestra...
Y como siempre, la sección de historias
cortas:
- En todos los edificios del Gobierno hay un
cartel en la entrada que reza: "This is a free corruption zone". No
es por nada, pero en el momento en el que tienes la necesidad de ponerlo, es
que algo no va del todo bien...
- Los kenianos no se saludan con besos (ni
siquiera entre mujeres). ¿Os imagináis a dos raperos americanos saludándose,
chocando las manos, y tocándose con los hombros? Pues es algo así.
- El concepto del tiempo es... diferente. Los
kenianos son capaces de sentarse en cualquier sitio, durante horas, a ver la
vida pasar. Me dicen que no sólo es en Kenia, que pasa en muchos lugares de
África. Yo solo sé que la vida, por aquí, es más relajada.
- En Nairobi hay algún que otro semáforo,
pero nadie los respeta. Al principio me cabreaba, pero me cambió la perspectiva
cuando leí una carta al director de un periódico que decía: "Gracias al
alcalde por poner semáforos. No sé para qué sirven, pero son bonitos y nos
hacen parecer una ciudad moderna". Pues eso.
Se va acercando el final de esta aventura. Habrá que seguir aprovechando...
En fin, besos y abrazos para todos.
P.D.: Lo de Sawa del título significa "Vale, OK, Entendido, De acuerdo". Lo habéis pillado, ¿no?... Sawa.