domingo, 19 de octubre de 2014

Sawa

Aquí va otro fascículo del serial keniano...

En julio seguimos con las salidas lejos de Nairobi: primero fue una reserva privada llamada Ol Pejeta (en la que tocamos al rinoceronte Baraka), luego nos acercamos a las faldas del Monte Kenia (donde una familia de 50 babuinos se nos acercaron peligrosamente) y lo último fue volver por Naivasha (para bañarnos en cascadas de agua hirviendo)... Como veis, un poco de todo.

Y bueno, tuvimos la (esperada) segunda visita... ¡mis progenitores! Los pobres vinieron cargados como mulas de comida (lomo, queso, jamón serrano), ropa y libros,... ¡pero os podéis imaginar cómo se agradece! Aprovechando su visita, fuimos a Masai Mara por primera vez y, francamente, mereció mucho la pena. De las reservas animales en las que he estado, es la que más se acerca a la idea que uno tiene de hacer un safari por África: sabana, sol, hierba alta, miles de animales, ... Es cierto que estaba lleno de turistas (nosotros entre ellos, claro), pero fue espectacular: leones copulando (sí, me he vuelto fino), ñus cruzando el río Mara entre hipopótamos y cocodrilos, un guepardo jadeante porque acababa de cazar a una gacela, manadas de búfalos, elefantes, jirafas,... En fin, creo que os podéis hacer una idea. De vuelta en Nairobi, aprovecharon para conocer un poco la ciudad y hacerse una idea del tipo de vida que llevamos aquí. Quedaron más que encantados, así que ya sabéis, se ha abierto la veda. Todo aquel que quiera visitarnos, que empiece ya a reservar fecha....

Cambiando de tercio, la semana pasada, el nuevo analista de la oficina, me habló de la existencia de empresas que diseñan estrategias de negocio para la "base de la pirámide". Con este término se refieren a las personas que ganan un dolar (o menos) al día. Las compañías piensan: "Bueno, si hay 4.000 millones de personas que ganan esa cantidad, hay 4.000 millones de dólares que cada día buscan dueño". Tela marinera. Bueno, pues me habló de un proyecto que están pensando implantar por aquí. Se trata de vender bolsas que biodegradan las deposiciones en barrios donde sólo hay un baño por cada mil habitantes. Cada una de estas bolsas cuesta 10 céntimos (el 10% de lo que ganan), pero aún así la gente las compra. Increíble...

Por último quería hablaros de la cantidad de ropa que se vende por la calle. Puedes encontrar todas las marcas imaginables: Armani, Dolce & Gabbana, Gucci, Levi's, .... Nada nuevo si se tratase de imitaciones, pero lo extraño es que son auténticas. Se trata de ropa de segunda mano. Sí, la teoría que manejamos es que la ropa proviene de donaciones de países del primer mundo y que aquí se revende. Ojo que igual tengo alguna vieja camiseta vuestra...


Y como siempre, la sección de historias cortas:

- En todos los edificios del Gobierno hay un cartel en la entrada que reza: "This is a free corruption zone". No es por nada, pero en el momento en el que tienes la necesidad de ponerlo, es que algo no va del todo bien...
- Los kenianos no se saludan con besos (ni siquiera entre mujeres). ¿Os imagináis a dos raperos americanos saludándose, chocando las manos, y tocándose con los hombros? Pues es algo así.
- El concepto del tiempo es... diferente. Los kenianos son capaces de sentarse en cualquier sitio, durante horas, a ver la vida pasar. Me dicen que no sólo es en Kenia, que pasa en muchos lugares de África. Yo solo sé que la vida, por aquí, es más relajada.
- En Nairobi hay algún que otro semáforo, pero nadie los respeta. Al principio me cabreaba, pero me cambió la perspectiva cuando leí una carta al director de un periódico que decía: "Gracias al alcalde por poner semáforos. No sé para qué sirven, pero son bonitos y nos hacen parecer una ciudad moderna". Pues eso.


Se va acercando el final de esta aventura. Habrá que seguir aprovechando... 

En fin, besos y abrazos para todos.

P.D.: Lo de Sawa del título significa "Vale, OK, Entendido, De acuerdo". Lo habéis pillado, ¿no?... Sawa. 

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