lunes, 11 de agosto de 2014

Haraka, haraka, haina baraka

"Haraka, haraka, haina baraka" es una de las frases básicas que hay que memorizar en swahili para evitarte sustos al coger un matatu o una boda boda. Significa "Rápido, rápido, no hay bendición". Ahí queda eso.

Esta vez me centraré en sociología keniana. Vamos que nos vamos...

Al poco de llegar, tuve la oportunidad de conversar con un keniano mientras cenábamos en un bar abarrotado de expatriados. Era un tío formado: había estado dos años estudiando en Dinamarca y había hecho un máster en Inglaterra. Bueno, pues hablamos de los más diversos temas (viajes, fútbol, trabajo, seguridad) hasta que desembocamos en el que más me interesaba: política. Le dejé hablar un poco de teoría política y luego fui a degüello: "¿Qué opinas de la política de Kenia? ¿De sus políticos? ¿De la corrupción?" Ni corto ni perezoso: "A Kenia le hace falta un dictador. Alguien que ajuste cuentas con los políticos corruptos, que meta en cintura a la policía que extorsiona, que haga cumplir las leyes,... Mano dura." Ojo con los kenianos. Tonterías las justas.



Otro tema: comunicación gestual. En este país apenas se habla, todo se hace por gestos. Por ejemplo, se acerca una matatu y el que cobra se asoma a la ventanilla y te interroga levantando el mentón y con la palma hacia arriba. Tú le indicas uno con el índice y para dentro. Después de un par de minutos de cortesía (debe ser para que busques la pasta, como si no la llevases preparada desde que has salido de casa) te toca en el hombro indicándote que quiere cobrarte. Puedes pagar de 30 a 50 chelines (de 25 a 40 céntimos de euro), dependiendo de si llueve, del tráfico o de si te ven cara de asustado. Por último, cuando quieres bajar, o le tocas en el hombro al que cobra o das dos golpes contra la ventanilla y ale, para fuera. Visto y no visto.

Un martes cualquiera fui a la Embajada de España en Nairobi y me metí a la sesión de cine español que organizan dos veces al mes, en ese caso "Camarón". Lo realmente interesante fue la tertulia de después: los kenianos se preguntaban si en España hablábamos con ese acento (decían que no habían entendido nada, que si no llega a ser por los subtítulos en inglés no pillan una), que por qué enterrábamos a los muertos en nichos y no bajo tierra, que por qué nos besábamos los hombres al saludarnos (que si le dábamos a la carne y al pescado, vamos),... Y allí estaba yo, único español en la sala, lidiando con esos Miuras como buenamente podía. No sé, me resultó sorprendente estar con 15 kenianos viendo una película sobre Camarón de la Isla y tratando de hablar, en castellano, sobre la cultura española...




Hoy he venido en matatu. Llovía. 50 chelines por viaje. A mitad de camino paramos en una gasolinera a inflar las ruedas y al poco de llegar a mi parada, el conductor decidió saltarse un atasco subiendo dos ruedas a la acera y acojonando al personal. Hasta aquí todo normal. Lo que me llamó la atención fue el programa de radio. Estaban hablando de que las mujeres se inyectan drogas y se dan cremas para tener las caderas y el culo...¡más grandes! De hecho, llamó un radioyente para decir que las mujeres debían tener cuidado, que qué pasaría si se pinchaban y aquello crecía incontrolablemente... Oye, igualito que en España.



En el siguiente post, ya no estaré solo...

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