Ostras pedrín, casi 15 días sin
soltaros un rollo...¡Esto no puede ser!
En Septiembre/Octubre se apelotonaron todas las visitas: mi hermana y mi cuñado, tres amigos de
nuestro primer máster (María, Elsa y Ángel), Elena (becaria ICEX en Rabat) y la hermana y a los padres de Myriam por aquí. Gracias a
ellos nos hemos ido a la costa otra vez, al Masai, al Lago Naivasha,... La
verdad es que es genial que venga tanta gente y desde tan lejos a verte (y a
ver el país, claro ). ¡Gracias a todos!
Bueno, después de 10 meses dando vueltas por estas tierras (que se dice pronto), creo que ya toca
hablar de comida tradicional keniana:
- Chapati: es
parecida a una torta de maíz (como las utilizadas para las fajitas), pero un
poco más grasienta y sabrosa. La solemos tomar como aperitivo.
- Samosa: una
pequeña fritura de forma triangular que puede estar rellena de carne, verduras
o queso. Espectacular como entrante.
- Ugali: es una
pasta hecha de harina y agua. Sola es bastante sosa, pero si la acompañas de
sukuma (una verdura parecida a la espinaca) está relativamente buena.
- Kachumbari: una
ensalada a base de tomate, cebolla y pimiento. Lo gracioso es que a veces le
ponen chili y otras no... "Jojojo" es lo que dices cuando te tomas un
buen bocado y empiezas a llorar...
- Matoke: una especie de plátanos que cuecen, guisan con alubias o hacen papilla. Increíblemente buenos.
- Mandazi: es un
dulce con un sabor parecido al de los churros. Si lo frotas contra un
muro de hormigón, puedes hacerlo transparente gracias a la grasa que suelta.
- Kashata: a
pesar de su poco atractivo color rosa radioactivo, la verdad es que está bueno.
Se hace en Mombasa y es una pasta de coco, azúcar y agua.
Luego tienen
algunas recetas muy sabrosas como pescado (de cualquier tipo) acompañado de
arroz en salsa de coco o el famoso Nyama Choma, que es carne (principalmente de
cabra), hecha a la brasa previamente marinada con curry. Por último mencionar
los cacahuetes. Nada que ver con los que comemos en España. Increíbles...
Hala, ¡que os
aproveche!
A ver,
historietas varias. En agosto, nos bajamos al Lago Magadi. Con ese nombre, esperaba encontrar agua, pero no (¡oh contrariedad!),
este lago estaba lleno de sal. Ya por el camino, me dí cuenta
de que existía otra Kenia diferente a la que he había visto hasta ese momento:
la desértica. Era un desierto con árboles (al que le suene a
contrasentido, que venga a comprobarlo) y en vez de campos de maíz o de trigo,
allí tenían campos de piedras. Cuando estábamos llegando se dieron cuenta
de que el lago tenía un color rosa (yo no, claro. Los colores y yo, ya sabéis...).
Al parecer el color se debe tanto al carbonato sódico que abunda en el lago,
como a los miles de flamencos que lo poblaban...:) Por cierto, me enteré que el
color rosa de los flamencos es porque en su dieta se comen un mineral que
es el que se lo produce. En resumen, que la visita fue chula aunque hacía
demasiado calor (39 grados) lo que hacía que el agua de las fuentes
termales estuviese hirviendo. Tampoco ayudó el hecho de que un masai nos
amenazase con enviarnos a los guerreros si no le dábamos dinero... En fin,
diferente.
A principios de
septiembre nos fuimos a otra boda keniana (y van dos). Esta vez era un poco
diferente. Por un lado la novia era keniana, y había
estudiado ginecología en la República Dominicana. Por el otro el
novio era un psicólogo italiano. Total que en la boda había 150 kenianos, 45
italianos y nosotros dos. Lo mejor fue que se mezclaron
las tradiciones y tenías desde pizzas y embutidos italianos hasta
danzas y cantos típicos kenianos, pasando por la música de Titanic (sí, Céline
Dion) como marcha nupcial. Entre los cantos típicos estaba ése en el que las
mujeres cantan a la pronta llegada del primer hijo (aquí te casas y al tema. Si rápidamente no tienes retoños es que algo
no va bien...). Ojo piojo. ¿Lo más curioso? El novio tuvo que
ir a casa de los padres a pagar la dote...en vacas. En este caso eran muchas
vacas porque la chica había estudiado. Todo muy curioso, como siempre.
Y lo último que
hicimos fue lo más turístico de todo: nos fuimos al orfanato de elefantes. Está
aquí, en Nairobi, y es un centro que se dedica a recoger a los elefantes que, o
bien son abandonados por sus padres, o los cazadores furtivos los han dejado
huérfanos. Se cuidan hasta que tienen 4 o 5 años y entonces se intenta
reintegrarlos en la vida salvaje. El espectáculo consiste en verles desayunar
un biberón de leche, verles jugar y hasta tocarles cuando pasan cerca de ti.
Hasta aquí todo muy bonito, pero por ahí circula la (terrible) teoría de que,
al ser un sitio muy turístico, que siempre está lleno y que da bastante dinero,
los guardas se dedican a ir por los parques robando a las crías para que
siempre haya elefantes pequeñitos a los que ir a ver... Yo creo que no se puede
desconfiar así de todo. El sitio es muy chulo y merece la pena ir a verlos. No
hay que darle más vueltas.
Curiosidades:
- Supongo que los
más freaks lo sabréis, pero la marca blanca que Decathlon
utiliza para sus prendas para correr (Kalenji) viene de que hay una tribu en
Kenia especializada en correr largas distancias, que se
llama.....tatatachántachán....Kalenji. Unos cracks buscando nombres.
- El otro día,
llegando a los apartamentos, el guardia de seguridad me dice que tiene que
hablar conmigo de negocios. "Adelante" le contesto. "Pues mira,
cada vez que quieras un taxi, me lo dices a mí, le llamo yo y así me llevo una
comisión".... Estos tíos están siempre buscando negocio. Vaya fieras.
- Ayer me fui a
cortar el pelo. Aquí lo cortan con peine y máquina, nada de tijeras. Hasta ahí
vale. Lo gracioso es que luego de raparme (porque eso no se puede llamar
cortar), me lava la cabeza y ...¡las orejas! El tío me metía el dedo que
parecía que quería sacarme cera... En fin, asustado me hallo.
Besos y abrazos
para todos!
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